que mi Van Gogh se quitó la oreja,
será como arrastrar a un muerto
cargar con mi ombligo a cuestas.
Por un bolso lleno de miradas
y el rugido de un león
me tienen detenido en la aduana
en la frontera del tic tac del reloj.
Me espera Dulcinea en la orilla
del Mar Rojo y quiere cruzar,
yo solo tengo el pasaje de ida
y una samsonite en el asiento de atrás.
Serás mi copiloto
sin mapa por la ruta de mis venas abiertas
o mi Titanic reencontrado en el fondo
de mi vaso de ginebra.
Este es mi corazón,
este es mi riñon,
no sé cuál de los dos está mas roto...
Mis besos de alquiler
en el casino aposté,
el mismo croupier, las cartas de siempre...
Fue por tanto mirar tus tetas
que mi Galileo se quedó ciego,
será como morir ahogado en Venecia
contarte mi último secreto.
Mi coartada es que te mataba en el cuarto
y no a tu doble en el sillón
y aludir que las manchas solares
son las mismas que presenta el colchón.
Tengo un retrato del árbol de la vida
hecho por Eva en pleno insomnio
por ese entonces no había aspirinas,
ni whisky ni películas porno.
Seré quien corrija tus faltas
de autobiografía de noches de viernes
y te bajarás media botella de grapa
en el Sartre Bar hasta la hora que cierre.
Este es tu corazón,
este es tu riñon,
no sé cuál de los dos está mas roto...
Tus besos de alquiler
en el casino aposté,
el mismo croupier, las cartas de siempre...
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