El péndulo es tallo de una flor torcida y una agonía prolongada, un carne de socio del club de la botella convenientemente vacía pero no te persigas que siempre hay un modo de perder el decoro y lograr la amnistía aunque pierdas la silla en la mesa de otros
Las sillas ajenas suelen ser eléctricas tarde o temprano te la meten hasta el fondo y no hay retorno de una virginidad cualquiera, no estaba en la lista de la feria el destrozo de ese cuidadoso laberinto de promesas que apenas hechas ya estaban rotas y yo en el horno.
Eternos deudores del alquiler de la carne en la calle se cruzan y no se saludan pero pugnan por la nada con sus miradas dispares y así reparten ejércitos de war en sus dudas pero no logran invadir las lagunas del narciso cobarde que midiendo sus partes de su poquito se asusta.
Y el deficit yoico es solo un pasaje de ida a las vidas vacías y los floreros rotos que siempre levantan polvo sin despertar ira en la vista de cuervos de los otros que sin roce ni odio nos ponen en la mira y de sus balas perdidas seremos la que impacte entre sus ojos
Las flores brotando del cuerpo de la tierra, que no es cuerpo y que lo es, si es que a mí se me antoja...
Y se me antoja ver un niño, un niño naciendo entre las piernas de una roca, y ella llorando pide verlo, lo besa, y mira como sabiendo que el destino es muerte... El suyo y el de su hijo.
Miro los dedos de mi mano, siento dedos que no existen rozándolas, descubro la soledad, veo que su cara, sí, todos los músculos de su cara, están diseñados, entre otras cosas, para reir, incluso largo tiempo.
La lluvia empapa a mi sombra mientras bajo un techo se cubre mi cuerpo y luego, sin secarse, se mete en la cama conmigo. Por eso despierto sudando, sobresaltado por pesadillas que me encadenan al desvelo. Se nota que lo hace mitad por gusto y mitad por castigo.
Me pregunto mientras me corto las uñas si la libertad existe, si está lejos, si estoy condenado a escribir esto, se elegí algún día encadenarme a esta columna de palabras... Y la respuesta que recibo es la brisa tímida que todos recibimos sin ni siquiera detenernos, sin codificar ese lenguaje del viento, lengua materna de un dios sin ombligo ni creación...
"Glide" by Susan Burnstine http://www.susanburnstine.com/
La noche, el insomnio, la rima, el reloj, el barrendero, el desayuno, la pastilla, la llave, la peli que debes devolver, el taxi, el vuelto, el nudo de la corbata, el descanso, el cigarro, el café, el taxi otra vez, las milanesas del bar, el aceite, la rutina...
Antes de ser rutina fui la invasión por tus poros, la sangre sedienta de mis venas, la boca inclinada de frente al abismo, mi ventanal del piso 18 que enmarca lo mismo disfrazado una y mil veces otros pisos 18 que apenas sí me ven, sin distinguirme, sin absorberme...
Antes de resbalar en tus ojos fui un calibre 22, un viento en la sien de alguien, una guillotina durmiente... Para qué enumerar los primos lejanos que no nos unen mientras pasan siglos que pagamos por hora y los muebles crujen.
Las tres cuotas impagas de la hipoteca y los inexistentes diezmos, los rosarios trenzados como los fideos fríos de mi plato, el paladar como heraldo de mi ello y las guerras de mi yo, un pasado ventrílocuo y cartero y sus huellas que se llaman cicatrices...
Gatos en todos los pasillos internos e internos en los pasillos que recorro, soy uno más con mi cama designada, con mi medicación establecida, con mi horario de visitas... Mis dos pulmones son los cajones de una mesa de luz, mis balas perdidas, los clavos de mi cruz...
Las ocho, el café con leche, la pastilla blanca y la mitad de la rosada, la búsqueda de la silla propia, cerca del televisor, las doce que no llegan más, la pastilla amarilla, la siesta, las visitas, el té amargo, dos horas más, cena sin sal, la otra mitad de la pastilla rosada, el truco, la ducha fría, la cama fría, la frazada que pedí hace un par de días, mañana, quizás mañana, después del alta del psiquiatra, la rutina...
foto perteneciente al book "Hidden: Psychiatric Hospitals" by George Georgiou http://www.georgegeorgiou.net/
Mis vidas paralelas se tocan en un punto escondido en mi voz, y las esferas semiabiertas de tus ojos invadidas por lluvia y combustión. Un conjunto de cuaternas sordas emparentan nuestras bocas porque sí Una sucesion seminula es nuestro amor menos las uñas y el pelo tendemos a callarnos refugiados en las selvas del orgullo, camuflados en olvidos de hormigón.
La vida no es un puzzle por armar, es una guerra callada y a los gritos de diez mil verbos con sus espadas sin filo. Y hoy que te vas se van contigo trece verbos que prefiero no nombrar, y hoy que te nombro sin permiso un cero más custodia mi destino hecho de viento, pezones y latidos y de salas de espera de psiquiatras, de revistas hojeadas y libros leídos
La anestesia es, incluso, ignorarte las pastillas no se mezclan con golpes bajos ni con relojes que se asoman a las partes más privadas de mi pensamiento destructivo, y mucho menos a mis verdaderos abismos No tienes licencia de Q de corazones, sé de sobra qué esconden tus pezones, vértices de médanos de carne que me rozan sin tocarme mientras pides que yo cambie...
Y qué voy a cambiar si nada cambia, si las sombras se reunen en mis venas y las pisan con pisadas de sombra que no dejan nada, ni huellas, ni caminos, ecos de un delirio de flores que se ahorcan. Olas que rompen en las rocas como rompen las palabras en silencios y se desmoronan en el tiempo que es una línea muerta y nada más
"La vida" by Pablo Picasso http://www.fundacionpicasso.es/
Ser un guerrero desarmado es mi vocación y mi fiebre, y a veces me curo compartiendo mis secretos con los tuyos. Será de futuro que está hecho el pasillo de mis miedos, o será de pasado travestido y son espadas sin filo las almohadas y el insomnio sin escalas ni retornos.
Será que solo es un boceto la realidad tal cual la conocemos y los roles sean otros, y los Rolex relojes que no miden nada, y el péndulo un sin sentido o tallo de una flor degollada... Pensará el rimmel que se despereza en tus pestañas y el Papa que Dios existe o será todo una escena diseñada?