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Todavía quedan astillas de vidrio de aquel plato que hice estallar contra la pared, fideos fríos incluidos y tu última salsa caruso, por esa llamada inoportuna. Y a patadas y a escobazos logré hacer desistir a ese perro terco de su única esperanza que era comerse mi comida. Las mariposas del mundo seguirán volando y los dragones disimulando que antes fueron serpientes mientras sus pieles barro de debajo de mi cama junto a un de blister vacío de aceprax y a los dos mililitros de tu alma en mi sangre apenas queda eso... Me agarraría de tus huesos si fueran una escalera pero están derramados en tu cuerpo y no llevan a ningún sitio... De laberintos estoy cansado, avergonzado por nunca salir de mi infancia, más que a portazos no he cerrado las puertas de esos ojos, que fueron míos cuando yo fui hijo de padres de clase media que se asombraban de mis altas notas en matemática. Todavía quedan astillas de vidrio de aquella copa de vino que me tiraste en la cara, y todavía está manchada la alfombra como si siguieran grabados los eclipses de destino en las cartas de tarot que son más mudas que todas las flores juntas. Los girasoles que tienen por sol la luna no dudan que sea una piedra fría que gira porque sí, sin luz ni aroma, devotos de un rey sin corona me apuntan con sus ojos que son ballestas y me hieren con sus flechas de carne/plastilina. Mis lunares gritan que este mechón de pelo de Medusa es un ejército de aguavivas del mar muerto y que para qué molestarse en besar unos labios grises, o majas vestidas, o majas desnudas, si sé de sobra que por dentro están repletas de pirañas, de llantos falsos de vírgenes que hace tiempo perdieron su virginidad susurrando otro nombre, sudando otros sudores... Todavía quedan astillas de esa costilla de vidrio que Dios me quitó y luego hizo añicos, escultor que solo sabe trabajar con barro, déjame lapidarme a mi mismo, permíteme resurgir de las cenizas al tercer día... No. No quiero nada de vos ni de nadie, solo quiero a mi sombra anclada en mi ombligo y a mis latidos ahorcando al silencio que has dejado al llevarte tu voz y el tic tac de tu reloj de pulsera
"Observatory Time, The Lovers" by Man Ray
www.manraytrust.com/
El cielo es una mordaza levitandoy el sol un paracaidista ciegoque se tiró del avión de papelque Caín le destrozó a Abelsin saber que adentro había escrito una poesía.Mis arrugas y las rayas del parquetse suceden y se trazan siglos antes de tomarnos por sorpresa,apresados en las jaulas de nuestra voz borrosay a esa vela que ilumina poco y nadatambaleándose en ese candelabro suicida.Estas pastillas abortivas no te borrarán ningún verso,solo sílabas de un nombre que se ahogaen el útero espejado y escrito con mi letraque sale en mis pesadillas todos los martes y jueves.No aprendí el código morse para no decirte con mis latidosla falta que me haces...Rima consonante de mi apellido que alguien tachó en mi espalda,boca del florero de mis flores implantandas,busco con mi boca tu pecho, pero ninguno de los dos existe...Pestañas caídas de un dios que cierra los ojosy sus párpados son cristos azotados que acabo de negar tres veces.Donde está la melodía que tú no susurraste en mi oídopara que me durmiera en mi cuna?No soy un cíclope que quiere volar y escupir de las alturas a las callesdonde los coches no le tocan bocina ni los trenes le pasan por encima.Las mariposas sobrevuelan tu ombligo porque fueron gusanosy yo hubiese querido partir desde tu vientre dejando mis pisadasensangrentadas con tu sangre y con la mía,hasta tocar un timbre y pedir prestadas las llaves de una casa.Los tímpanos de un lobo apenas me escucharon maldecirtey desde entonces aúlla a la luna que es una esfera de consuelo,pieza rota de una caja de música de una divinidad huerfana que supo una vez mirarme a los ojos cuando fueron celestes.Primohermano de Treplev y de su gaviota dibujada,mi piel son las vendas de sus muñecas y mi ángel de la guarda el prestador de aquellas plumas rotas.La mugre de mis uñas es la chatarra que el fondo del mar esconde,Titanic incluído y los anillos de los marineros sifilíticos de otro siglo.Oro diesciocho quilates dice tu paladar seco,seco de no nombrarme, de taparme con tierra antes de parirme...Mordí la placenta de impotencia pero no tenía dientessentí como un temblor y me olvidé de odiarte...Fueron 1,5 miligramos de un sicario,sicario del día después le dicen, matafuegos de farmacia...Sé la verdad y no me importa,me hice amigo de Isaac una madrugada bebiendo tequila con saly hasta escribimos unas estrofas cadavericas y exquisitas,rimas consonantes de un apellido que alguien tachó en mi espalda,boca del florero de mis flores implantandas,buscando con mi boca tu pecho, pero ninguno de los dos existe...
La vista panorámica de sus ventanales y sus pasillos llenos de puertas de archivadores de destinos, y pieles y ojos y pestañas de futuras esculturas, esculturas de carne y yeso,inmortalizando un gesto solo que quizás una vez hizo alguien, alguien que probablemente no fueron ellos... Su lengua es un escalpelo y sus versos cortes del cuero de los otros.Cada sílaba sostiene la masacre de la garganta hasta quién sabe dónde...Quienes son los maniquíes y quienes las bestias salvajes? Para qué saberlo si no importa, si te aturden las bocinas de los coches y la luz de la luna cada madrugada. Te despiertas y te bañas mientras ellos en la azotea de tu casa cuelgan tu piel de la cuerda y tu voz de la nada. Lo que queda llevan a la sal de su saliva, y con la espuma del océano te ahogan, te quitan hasta el eco de tus latidos... Calculan el error del proceso sin nombrarte, sin ni siquiera saber si algún día fuiste feliz dándole de comer a tus peces o si quisiste agarrar a pedradas esa pecera de imposibles naufragios, no te conocen, ni es ese su estilo... Pero han estudiado psicología y anatomía,y de antemano compraron un container repleto de estatuas de poliuretano para desalojarte de tu carne por atrasarte dos meses en el pago del alquiler pactado, con ese dios que aparentemente inspira biblias o hace milagros... Mírate en el espejo y verás un centro de mesa, una canasta repleta de frutas de cera y verás que las moscas no se acercan, señal que no cabalgamos, y que la cáscara y la pulpa a esta altura son la misma cosa. Emparentados como las uñas cortadas de nuestros dedos, de los dedos de cualquiera, las de nuestros antepasados,nos hacemos naturaleza muerta, o mejor dicho asesinada por francotiradores que desde las vidrieras disparan, y apuntan al corazón porque tienen la convicción de que es de plástico. Una vez que nos retapizaron, como si fuéramos los sillones del living de sus madres, se sumergen en sus sueños de discípulos de Van Gogh y nos devuelven los ojos, ahora hechos de vidrio, confunden el realismo con sus detalles mientras se aplauden a si mismos, y se saludan como hermanos de sangre diluída en las tinieblas de su ego, como hacen los poetas aferrados a sus metáforas tan descarnadas como la luna, que es una piedra de azufre en el cielo contracturado que encierran en sus versos
Águila hermosa pósate en mi ombligo, yo sé que puedes, y deja de estrangular al cielo con tus alas, no ves que no puede seguir tu viaje? Tu equipaje son tus ojos sin más doble fondo que el que encierra cualquier mirada... Tu presa no son los peces de mi acuario, que comen esa especie de papel picado que me venden, ni tus plumas las que uso para acariciar al vientre subconsciente hasta que en mis sueños logro hacerlo parte de un todo, un todo sin más lenguaje que el código de barras impreso en su paladar escondido que solo puedo leer de maneras que prefiero no especificar en un poema... Águila hermosa tú no fuiste en ninguna de tus vidas cisne del pantano ni verso endecasílabo de nadie... Tus huellas no están en el pasamanos del tren cuyo destino es mi carne ni en tu agenda está escrito el café que me prometes cada mes, pero igual te perdono sin más opción que esperarte a la sombra del árbol de las raíces espejadas donde se mira la tierra para reconocerse, para saberse distinta y espesa, distinta y espesa como todos... Créeme que no es soplar y hacer botella ni rimar lo que sea con clítoris o con caleidoscopios ni besar con los labios de otros los labios de la estatua de la plaza Antonio Machado. Águila hermosa no creas que soy la segunda voz del ventrílocuo ni la carne de madera del muñeco que apoya entre sus piernas. Soy el que más veces dialogó con tu vello púbico inconsciente, el que tomó los pétalos de tu flor desmoronada y los hizo hablar solo para decir lo que callas. Águila no tan hermosa, celosa de las palomas de mi balcón, en la boca del volcán me miras, como si fuera la naturaleza muerta que pintas en tu mente: una botella de vino vacía, un racimo de uvas y un pañuelo. Y yo te devuelvo la mirada, la sostengo, como sostengo la voz cuando recito, casi temblando, y mis párpados se transforman en los portones abiertos de una cárcel desierta, pues todos los condenados que en mí habitan escaparon diciendo tu nombre, y sus cadenas se hicieron llaves maestras que usan para abrir los candados que tus lunares señalan. Águila no tan águila, hecha de sombras y de naufragios, quisiera ser el minotauro que buscas cada vez que tienes hambre, hambre de híbridos, de dualidad, de esquizofrenia, pero soy el que traduce el parlamento de un actor de reparto en la función de tu almohada. Bostezas y te duermes después de pensar en otro, porque las águilas también duermen, y te despiertas en mitad de la noche y fumas, y esa luz encendida tantas veces miro desde enfrente y rezo porque estés sola
Que nos devuelvan la leche materna, la quiero beber ahora, sí, ahora que estoy mirándome en los charcos, y entre las baldosas de la calle se esconden miles de suelas disueltas de zapatos,pisadas de carne envuelta en medias, medias envueltas en zapatos... Hoy que no soy el que pariste, madre, toma mi rostro y dime que me quisiste, que la placenta no se la dieron a los perros solo para que se callaran... Hoy que tiemblo y amo y pienso y sueño y me medico, hoy que alguien en Noruega se cortó las uñas, devuélveme la ropa que le diste a los mendigos, que una vez esa ropa fue mía y tu la entregaste... No pienses en sacar esas fotos de un bebé desnudo, yo no precisé que me cambiaran los pañales, o sí, o mucho no me importa... Que me devuelvan el anillo que me quitaron cuando entré al quirófano, aunque esté roto, esas dos mitades yo sé que me protegen, me dicen que soy el sostén de algo bañado en oro, mástil de una bandera a media asta... Hoy que me visto para el funeral de un amigo y estreno camisa me siento tan ajeno, tan en otro sitio... Tú ya lo sabías y nada me dijiste, oráculo que me parió en silencio, callando los secretos por los codos...Y mis notas de la escuela siguen siendo altas, y yo sigo siendo ese niño que por destino no tenía ni desamores ni una estadía en Villa Carmen enterrando con horas, como si fueran palas de tierra, a los fantasmas, como si fueran cadáveres... Que me devuelvan la hostia de mi primera comunión para escupirla, para escupirla y pisarla hasta que no quede nada, ni Cristo ni Dios ni demonios ni paraísos ni infiernos.Perdón,es que estoy un poco triste... Estuve mirándome en los charcos y descubrí que entre las baldosas de la calle se esconden miles de suelas disueltas de zapatos, pisadas de carne envueltas en medias, medias envueltas en zapatos... Y ese polvo apenas perceptible respiras sin saber que inhalas tu camino de ida y tu regreso a ninguna parte, a la carne dubitativa llena de pedazos de un espejo roto. Contra el paladar de mármol afirmo mi lengua de yeso para que me salga una metáfora inspirada y solo me sale perderte... Soy el gato de Schrödinger lamiéndose los genitales, arañando la caja por dentro, maullando mientras todos duermen... y tu la gata en celo de la cuadra y al final de cada arco iris solo hay una cagada de perro
"Autorretrato en la frontera (...)" by Frida Kahlo
www.fkahlo.com/
Existir para anhelar otra existencia, la percepción de lo ajeno con ojos, y hermoso, y palpable, y entero... La percepción de lo propio, aislado como un trozo de carne sola, un espantapájaros y un pararrayos entre alas y truenos... Un florero revestido de piel con boca y sin labios, sin arañazos, invertebrado y sin pestañas. Pétalos y flores. Recogimiento de las partes, insomnio, antidepresivos, poesía de esa que sabe a carne, a la que está contra el hueso, a carne humana, propia y ajena, perfumada... Pienso en flores pero no para llevarlas al cementerio. Semen. Sí, también pienso en semen, del mío, pienso en mis testículos arrinconados, en los de todos los hombres, que miran a una mujer y la desean. No pedí permiso para desearte ni hice cola en la ventanilla para seguir sintiéndolo. En los escombros de la nube reconocí el cielo y renové el pasaporte por los futuros paraguas rotos en vendavales que se llevarán más de un árbol y menos de lo que traga la bocacalle de la esquina de tu ombligo. Existir anhelando otra existencia y con los pulmones llenos de petróleo y saliva es el castigo de ser esta ancla de sombras que se pierden en sombras de callejones y de hospitales. Como quien le quita los dientes de oro a la abuela muerta recuerdo a mis mujeres que siempre fueron de nadie y ahora serán del aire que respiran sin olvidar mientras el segundero avanza y retrocede cada segundo hacia ese puto tres. Y saltan las primeras cenizas volcánicas y mi lengua sabe a magma, la tierra gime y los animales se van a poblar lo antes despoblado... La lava llega hasta la orilla como un beso forzado y se produce el mismo silencio incómodo. Pero este beso no es una guerra de labios literales ni literarios, ni la imitación de dos vaginas sordas que se rozan... No. Amar es existir anhelando que ni mi carne sea tan mía ni tu almohada tan trinchera y descubrir en tus lunares el código del candado de las puertas del espacio/tiempo solo para seguir dudando si esa noche te mordiste por no abrirme las rejas de tu Edén ficticio. Algunos minutos que duraron un siglo y medio, y el consuelo de tenerte arrinconada entre tu espada y el espejo, son las migas de ese pan duro que supongo, a esta altura, será tu boca cuando pronuncia mi nombre, porque tu voz existe anhelando otra existencia, ama, tiembla, se equivoca y mira a través de las sílabas y se ahoga... Y vuelve y se siente sola en su reino donde la mesa sigue marcada por los mismos vasos y los vasos por los mismos labios y los labios por otros casi iguales