viernes, 7 de noviembre de 2008

Mis manos

Los leones duermen en las jaulas
y mis dedos duermen en mi mano,
que solo sabe agarrarse de guitarras...
nunca te matarán con un disparo.

Escrito en mi mano el destino,
en mi mano o en la de cualquiera.
Yo leo tus ojos por capricho,
por belleza, porque son espejos...

Espejos no del destino,
espejos de lo que yo quiero,
de mis ojos buscando el brillo
en dos diamantes verdes.

El cabello suelto de la muerte
da latigazos en mi mano
que esconde el destino que es tocarte
mientras me voy apagando.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Un Grande

Alejandro Dolina...

Lo conocí por su programa radial
pero sus libros me hicieron un fiel seguidor

No quiero sombras

Cepillando el pelo de un difunto,
pintando sus ojos, acomodando su gesto;
Ese es trabajo de un hombre que no soy.
Es casi un vicio del caminante fingir
decir que su pelo ayer era así
y que sus ojos miraban asá,
y mentir un gesto adusto que no existió.

Te pido perdón si mi espejo de ayer
dibuja otro hombre con su fiel pincel,
fiel a un pasado que ya anocheció.
Ayer mis labios besaron al sol
y mi lengua a las nubes mató
destejiendo un cielo que no es el de hoy,
un cielo repleto de dudas aún.

No quiero sombras que vengan a ensuciar
las luces que acariciaron a mis noches,
a mis noches solas, a mis noches contigo.
Ni mi cama sabe quién soy yo,
no sabe mis sueños, menos sabe mi dolor,
apenas sostiene un cuerpo o dos
y casi sin saberlo sostiene al amor.

martes, 4 de noviembre de 2008

Quédate, que quiero desvestirte

Tuercas que muerden mi lengua cuando hablo;
tus ojos, sin saberlo, no me miran.
Todo transcurre por capricho,
incluso el amor y la ira.

Sueños de mis dedos que no tocan
despiertan en tu cuerpo sin vida
y se desdibujan las formas,
perdiéndose en siluetas sin saliva.

Tus manos empapadas de mi sangre,
de mi sangre satisfecha por tenerte.
Alivio de mi cuerpo, sin probarte,
es mudarme a tu sombra envolvente.

Y ahora me miras y sonríes,
no sé muy bien qué quieres.
Quédate, que quiero desvestirte,
amada mía, hermosa muerte

domingo, 2 de noviembre de 2008

Un Grande

Woody Allen...

materia pendiente en mi vida
ver y REver TODA su obra en el cine


sábado, 1 de noviembre de 2008

No entiendo la batalla

Mi corazón como un pequeño reloj
que a veces se apaga,
y que a veces suena
con la fuerza de mil gritos.

Y es que no entiendo la batalla
que en mi pecho se aburre de ceder,
y es que no quiero la soledad
de esperanzas sin promesas.

Te digo en voz baja y llorosa
excusas cobardes que se atreven cada tanto
a arrepentirse entre árboles y juegan
a perderse entre cenizas.

Y es que no lloro por mi muerte,
y es que no lloro por las derrotas;
lloro porque mis manos se mancharon
con barro que no ha de salir,
y lloro porque con esas manos te voy a buscar