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Soy el que pisa el suelo que todos pisano el que cuando camina piensa que llegarápor fin a encontrarse con la tibia verdad,creyendo que es un tesoro enterradoen la propia carne de un Dios cercanoque susurra respuestas que no escucharemos?Porque el hombre quiere desatarsede las cadenas de las razones incuestionablesprefiere creerse ajeno y ser dueñode la nada que arrastra su sombra consigo,y a veces prefiere ser lo mismoque le dictan los ciegos indicandole el camino.El hombre y su ilusion de ser unico,heredero del cielo y las estrellas,por eso las nombra como si fueran bastardasmientras ellas nos miran con lastimay comentan la nada que somos,estatuas de carne que creen solo en sus ojos.Soy un hombre que mira el cielopara no correr el riesgode mirar las puntas de sus zapatos,que no son camino ni son mapa,más bien una distraccion del diabloque nos besa con el unico fin de entregarnos
Lunar caotico que sufresobrepoblacion de sentidos.Cae al fin en su sombra, se hunde...Nadie podrá buscarlo en las telarañas lugubresque ha creado para mimarse,para darse lo que nadie,un poco de importancia, nada más...Espiral ezquisoide, huellas paranoicas,la ilusion de creer que soyel que quieren verrajada por el suspiro del vientoque trae las hojas muertas del arbol que fuicedió a la rotura completa.Por esa abertura entraste,me golpeaste, me amarrastea la inseguridad, al miedo,rio donde corren peces muertosbuscando un fin para ocultarse,para darse el lujo de escondersede los ojos penetrantesque los otros disparan furiosamnete
Silvio Rodriguez

Llover sobre mojado
Despierto en una erótica caricia
y sin amanecer me estoy quemando.
Ruego que antes del fin de la delicia
la luz me diga quién estoy amando.
Hago un café romántico o barroco,
recobro mi cabeza en agua fría
y en el espejo veo al viejo loco
que cada día piensa que es su día.
Vaya forma de saber
que aún quiere llover
sobre mojado.
Leo que hubo masacre y recompensa,
que retocan la muerte, el egoísmo.
Reviso, pues, la fecha de la prensa.
Me pareció que ayer decía lo mismo.
Me entrego preocupado a la lectura
del diario acontecer de nuestra trama.
Y sé por la sección de la cultura
que el pasado conquista nueva fama.
Salgo y pregunto por un viejo amigo
de aquellos tiempos duramente humanos,
pero nos lo ha podrido el enemigo,
degollaron su alma en nuestras manos.
Absurdo suponer que el paraíso
es sólo la igualdad, las buenas leyes.
El sueño se hace a mano y sin permiso,
arando el porvenir con viejos bueyes.
Un obrero me ve, me llama artista,
noblemente, me suma su estatura.
Y por esa bondad mi corta vista
se alarga como sueño que madura.
Y así termina el día que redacto,
con un batir de ala en la ceniza.
Mañana volverá con nuevo impacto
el sol que me evapora y me da prisaweb oficial
No hay cloro en mis venas,
perdón por estar a merced del capricho,
furioso viento que me arrastra,
que no tiene orden ni motivos.
Hay numerosos pozos en mi carne
por el tránsito insalubre de otros labios
que no me cuidan al besarme,
pues guardan sus corazones tras candados.
Y en los charcos busco los restos de la nube,
y estos versos son lluvia de mis manos,
y este trueno, un ruido que estremece,
y este último punto, un abrazo no dado.
En mi espejo se forma la sombra,
pues es una pared donde me miro,
muro donde sostengo mi imagen oscura,
mi imagen sin ojos que miren al olvido.
Hay numerosos cayos en mis pies cansados
y hay mil caminos que no recorro
por miedo a cosas que ya he visto,
balas que me han rozado y mataron a otros.
En el pelo enmarañado de la muerte
se esconden las caricias más tiernas,
y en su corazón tembloroso
se esconde la sangre de mis venas
Jorge Luis Borges retratado por Diane Arbus
Busco en los tachones de mi historia quieta,el sonido de las campanas que no sonaron,los poemas que no se escribieron en primavera,la sangre que ha nacido del desengaño.Flores del cementerio de mis pasionesque se arrastran por los rosedales del deseo.Frutas de un árbol caído, distorsionesde una imagen de mis miembros desprendidos.Fotos apiladas en mis ojos muertos.Una y otra vez los cabellos que me han rozadopeinándose en los espejos de otros cuartosque no son, por supuesto, el mío.Soy aluminio que se dobla ante tus ojos, humillación pura, cuerpo desangrado por cariño.Herido de guerra volví a mi casa y sus pasillosdesvanecida ilusión de mis manos que te escriben.Esa propiedad intrínseca de estar vivo, de nacer todos los días sin saberlo, se hizo callo de mi piel, acurrucada en mi cuerpo, y ahora que es roca dura no la siento.Ya he perdido mis besos en tu boca o más lejos y mi lengua se ha enredado en el vacío por capricho.Soy amor y muerte luchando, corriendo tras las huellas de tus labios