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martes, 20 de abril de 2010

I'm walking around spiders

Sucede que me canso de ver arañas en todas partes,
una y solo una cada vez que estoy solo,
en un rincón del baño, asomándose por alguna grieta indefinible,
una y solo una, y siempre en lugares cerrados...
Algunas tienen patas tan largas como los elefantes de Dalí
y no cargan obeliscos ni mujeres desnudas,
van solas como murciélagos desesperados,
y se detienen y no sé qué piensan
y las pierdo de vista y las reencuentro y me inquietan...
Sucede que me canso de ver arañas en todas partes
y de dudar sin son reales o alucinaciones mías
y pienso por qué alucinar con arañas y no con lobos marinos,
o strippers o lo que sea,
supongo que representan algo escondido: una ex novia, mi madre, la suma de mis miedos...
Y a veces pienso que la araña es legítima y yo una creación irreal de ella
que simbolizo algo escondido en su vida callada...
Será ese el motivo por el cual no las mato, temo morir en ese mismo instante...
A veces ni siquiera las veo, solo las siento caminar por mi brazo,
como si fuera la respiración de un cisne de fieltro que me odia
y que me descuartiza en sus sueños y me entierra en trece bolsas de nylon
en su jardín de tierra removida y de enanos,
inanimados y cómplices, primo-hermanos de los maniquíes de las vidrieras...
Seria bello ir por las calles con un cuchillo verde
y atravesar con él las espaldas de los que no ven lo que yo veo,
para afilarlo con la estatua ecuestre de tus próceres de piedra
y para arrojarlo en la fuente donde todos tiran sus monedas
Los paisajes de esta ciudad son horribles:
corazones aislados apestados por moscas y un cienpies que los mira desde abajo
como si esas aberturas fueran las entradas de una cueva,
o pulmones tirados en las calles, transformados en nidos de cucarachas,
o un cadáver abierto que sirve de panal a esas abejas...
Cuando por fin logro cerrar la puerta con llave
y el mundo prescinde de mi existencia y viceversa,
ni cucarachas ni cienpies ni moscas ni abejas,
solo arañas, una y solo una cada vez, peludas, chicas, venenosas,
reales o irreales, en el techo o en el piso, casi inmóviles...
Por cierto mi techo es altisimo, más de cuatro metros
y de él cuelgan esa putas telarañas como amenaza de un inminente ataque,
y no las limpio para que los que vienen vean que no estoy loco pero a mi casa no viene nadie.
Si quedas atrapado en esa red repugnante se acercan
y te inyectan su veneno mientras te sujetan con sus desquiciadas patas
ya paralizado por el veneno te inyectan jugos digestivos,
que producen una digestión externa de tu cuerpo,
y luego sorben lo que queda con una actitud pasiva, inmóviles, hijas de puta...
Anteayer sentí al pasar por debajo de una arcada esa caricia pegajosa propia de sus telas
y salí corriendo por la escalera de incendios y llegué a la azotea,
había colgadas toallas y camisas que lloraban lentas lágrimas sucias
y detrás de ellas, en un rincón de ladrillos, una araña quieta,
una mezcla de vómito y grito surgió de mi boca, y los vecinos llamaron a los bomberos, a la policía...
Me desmayé oyendo sirenas que venían hacia mi

Captura del film "Fando & Lis" by Alejandro Jodorowsky
web oficial