no tienen perdón ni yo destino de prodigio.
Fui destetado temprano y de herencia apenas me tocó
el eco de una voz ciega a un metro bajo tierra.
Crecí entre los huesos de mi madre y mi hermana bipolar,
con matafuegos en mano para apagar el infierno
y con mi padre buscando un vuelo a Ararat
sin más equipaje que el perdido en los valles del olvido.
Fue en París que entre hoteles, bohemios y putas
y ya sin lunas ni soles de medianoche
Rearmé el vitreaux de mis ojos y mi amargura
y di paso a las pubertades, a las melancolias, a los besos
y a los amantes.
Y fue devuelta en Oslo que el cielo se tiñó de rojo sangre
y un grito infinito atravesó la naturaleza y la carne;
fue el grito de Laura, el de mi madre, el de cualquiera,
no fue un grito de guerra, sino un grito de herida abierta.
No sé dónde termina el camino ni quienes son mis dos amigos,
no sé tampoco quienes fueron aquellas momias peruanas
pero una cosa sí sé: no habrá descanso, ni paz, ni retiro
hasta que desterremos los Caines y los Abeles de mi almohada.
Supe armar las seis caras del cubo mágico llamado "Amor"
pero tomaron una a una mis pinturas como varillas de micado
y le dijeron a las embarazadas que no visitaran mi exposición
de arte demente, de trastornos bipolares, de pintor degenerado.
Y despues de mi vuelta triunfante, un 22 de agosto,
me robaron los dos brazos, las dos piernas, la exquizofrenia,
pero apenas duró dos años mi exilio, y en el fondo
volver de entre los muertos es mi vocación de poeta
"El Grito" by Edvard Munchhttp://www.munch.museum.no/