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miércoles, 4 de agosto de 2010

Las pornostars y El Niño

Planta carnívora que en la carne nace y echa raíces en los huesos
son ciertos tus pezones y tu ombligo
y tu piercing en la lengua y tus siete mares de silicona,
son tan ciertos como esas piedras no preciosas que dicen que fueron puntas de flechas.
Tu clítoris es una bocacalle atragantada de ratas muertas
y tu vientre una claraboya que da a la alfombra que manché yo
yo y todos los hombres
persiguiendo a Cleopatra siglos desfasados en tu rostro.
Te invito a mi séptimo subsuelo para que mi lengua sea llave del candado siempre abierto
y que pasemos juntos y solos por la pasarella que hay en el valle de tus senos
médanos de pan duro mojado en leche hirviendo
y que Cristo te pinte las uñas de los pies porque te confunde con Magdalena
porque busca lo mismo que todos buscamos:
consuelo.
Y quiero solo un brote de ti para bañarlo en semen, para escupirle en la boca
para tomarlo por el cuello y jugar a asfixiarlo,
y quiero no distinguirte, no saber de qué color son tus ojos
pero no me sale...
Te adivino inundada en mi sexo o en el de cualquiera
desnuda como las flores pisoteadas y como las cucarachas
buscando tu ropa en el piso y tu voz en el gemido
onomatopeya de la hoguera, quejido de los leños,
distinto al grito de espanto ante las hachas
pero solo encuentras el latido adelantado del asesino que huye
de la escena del crimen, del cadáver de otro...
Planta carnívora, la tierra en tu maceta sabe a sudor y a saliva,
esa tierra fue trasplantada del árbol seco que fui
donde ahora hay un hueco por el que se asoman mis raíces semiescondidas
encandiladas por el resplandor de la luna en las madrugadas
y lloran leche, lloran y se agarran como quien cierra los puños vacíos
como si la ausencia fuera un tesoro enterrado en la planta de nuestras manos
pero es solo un acto desesperado de un Narciso que perdió su rostro en el mar
que se miró en la orilla y vio cómo las olas se llevaban no sólo el reflejo sino el todo
para esconderlo como hacen los perros con los huesos
quizás para llevártelo a ti porque soy más tuyo que mío
porque tú sos el mundo y yo un corazón de manzana
y encierro las semillas y más nada,
tú tienes un ancla en el ombligo del horizonte
un ancla que arde como un fuego en blanco y negro.
Déjate de calentar la pava y las aguas oceánicas
que El Niño descansa y no llora lágrimas de inundación,
luego se levanta y te mira y se masturba
y su fruto son olas de metros y metros de espuma
y habrá sal en todos lados
el olor se hará imposible como son imposibles tus muslos
Lela Star, Rachel Foxxx, Angel Dark
y para qué dar más nombres si son todas la misma
como costillas de Caín desparramadas
enredadas en una toalla manchada
de semen y de sangre de todos los hombres

"Reality is an Invention - Balthus" by Joel Peter Witkin
web (no) oficial

lunes, 7 de diciembre de 2009

La mayéutica erótica

Esta versión braille del Kamasutra
contiene un anexo llamado "Mayéutica Erótica"
incluso peor que el diálogo en sueco de una porno
subtitulado y poniendo énfasis en las pajas retóricas.

La necesidad innecesaria de buscar una estructura algebraica
a esa afición ambigua y siempre incompleta
que es una mezcla de sudor, saliva y sangre
es hija mitad del sex shop y mitad de la Iglesia.

Este volcán afónico está activo casi siempre
y siempre retomando la frase que no ha dicho,
bajo forma triangular y alienante, de rutina y de fiebre,
triángulos no euclideanos ni de nadie, ni siquiera del destino.

En la sección de objetos perdidos quizás figure el obelisco
y quizás allí yo encuentre por fin mi alma;
Este arreglo floral no es mi corazón, te lo aseguro,
y juro que entrego las llaves a las diez menos uno de la mañana.

Esta pulseada de entrepiernas sordas
que a veces pago por hora y a veces pago por siglo
es un castillo de naipes que se desmorona
cuando se acaban las cartas que no te escribo.

Tengo un poema en la punta de la lengua
que solo puedo recitar al oído de tu clítoris
si me permites, claro, que por debajo de la mesa
te cautive con las primeras estrofas que me las sé de memoria

"Cuisine of a Failed Romance" by Joel Peter Witkin